Asterix (de caldos Knorr) (197?)

Asterix no fue tan popular en América como lo fue en Europa. En Lima, por ejemplo, sus historietas venían en libros muy caros que no se encontraban en cualquier kiosko de revistas ni librerías. Sin embargo, la marca Knorr, seguramente para hacerle la guerra a su competidor Maggi, utilizó a este valiente ejército de galos escondiéndolos dentro de cajitas que eran verdaderamente una belleza: Las usuales presentaciones de dos cubos de sustancia para sopa fueron extendidas para incluirles un diorama de un paisaje de la aldea gala con una ventanita plastificada en donde se incluía la miniatura.


Pero esta presentación era tan atractiva y a la vez vulnerable que los niños (o sus mamás) más atrevidos y chorizos de la ciudad solían romper el plástico de las ventanitas para llevarse el muñequito sin necesidad de comprar el producto.
Para evitar el saqueo masivo, los supermercados como Monterrey tuvieron que sacar los muñequitos de las cajitas y ponerlos al poder de las encargadas de las cajas registradoras.






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