
A continuación una publicidad española sobre la misma promoción. Probablemente en el Perú fue muy similar.

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Motta y D'onofrio fueron las más importantes fábricas de chocolates de los años 1970s y 1980s. El chocolate Juguete de Motta apareció -calculamos a mediados de los años 70- con un comercial de televisión que mostraba un tren en dibujos animados que traía en cada vagón una letra de la palabra “juguete”. La gracia de Juguete de Motta no estaba necesariamente en la calidad de su chocolate de leche sino en su concepto, un chocolate-sorpresa que guardaba siempre una miniatura de plástico. Durante su existencia, Juguete regaló diversas colecciones de muñequitos y naves espaciales. La primera la llamaron “Personajes del Mundo” pero en realidad se trataba de los personajes del famoso cómic belga Tin Tin (1929) Bueno, famoso en Europa. Acá no tanto.
Aunque Mafalda no fue un personaje creado para niños, en el Perú apareció junto a sus compañeritos por todos lados: calcomanías, juguetes, peluches, loncheras, cuadernos, libros y hasta en micro-programas en la televisión. La marca de una mantequilla famosa de esa época, Crema de Oro, decidió regalarlos en sus empaques.
Lo destacable de esta colección es su excelente nivel de detalle. El cuidado de las proporciones también es sorprendente.



La forma de sus cabezas, incluida sus clásicas antenas, puede verse todavía en el isotipo de la marca multinacional Nabisco.
Esta presentación era tan atractiva y a la vez vulnerable que los niños más atrevidos sólo tenían que meter sus dedos por la ventanita para romper el plastificado y llevarse el muñequito sin necesidad de comprar los caldos. 


Los Galáxicos de Nescao eran 10 extraterrestres, inspirados en la temática espacial, moda de principios de la década de 1970 originada por la hazaña de la llegada del hombre a la luna. Venían enterrados en el polvo de Nescao, 2 en las latas gigantes y uno en las grandes. Son recreaciones de una promoción portuguesa de helados de fines de la década de 1960.
Lo curioso es que el personaje principal del afiche tomó como modelo al personaje original portugués (ver los flecos en la orejas) lo que lleva a suponer que el gobierno militar de los años 70 por su política nacionalista, a último momento prohibió a Nestlé importar los originales juguetitos y la empresa tuvo que reproducirlos sin llegar a ser exactos. (click en la foto para ver detalles)

Este personaje fue creado en Argentina por el dibujante Carlos Constantini. Apareció en la clásica revista escolar infantil Billiken, el Mono Relojero a inicios de los 70s. Al Perú, Mac Perro llegó a través de micro-programas de TV en los que el bicho invitaba a los niños a irse a dormir después de lavarse los dientes. Por la compra de un cojín de shampoo Clinic te llevabas un muñequito de Mac Perro representando una disciplina deportiva o una profesión.


Astra, la margarina más conocida de entonces, decidió una vez parar de ofrecer en sus canjes manteles y artículos de cocina para las mamás, para virar a una colección singular basada en figuritas plásticas de máscaras de diferentes culturas del mundo. Al comprar la margarina, el bodeguero te regalaba al principio un mapamundi de cartón en cuyos bordes uno debía pegar las máscaras que fuera coleccionando. Los números impresos en el reverso de las máscaras permitían ubicar su procedencia ayudados por el mapamundi. Las Máscaras de Astra siempre venían en color negro y algunas de ellas eran verdaderamente atemorizantes. Algo totalmente válido puesto que muchas eran réplicas de las utilizadas en la antigüedad por algunas tribus para repeler a sus enemigos reales e imaginarios. Si uno quería, también las podía usar como dijes puesto que llevaban en la parte superior un ojal para colgarlas. Una colección digna de recordar.









